Ley de identidad de género.

La modificación del Artículo 135 bis del Código Civil es cuestión de abrir posibilidades para la población trans. “En términos diarios, el que se realice una ley de identidad de género real –no discriminatoria como la del 2008- va a darle oportunidades a la población trans. En trabajo y salud. Lo que cualquier otro ciudadano tiene en sus derechos y garantías individuales, que deben ser cumplidas y respetadas. Así lo marca la constitución”, dice Diana Sánchez Barrios, de 40 años. Para esta activista y política, además de Consejería Jurídica, una de las más grandes aliadas en lo que se refiere a esta ley fue Jacqueline L’Hoist Tapia del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el DF (COPRED), quien tejió finamente todo el asunto (la ley subió a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el pasado mes de septiembre). “Esta ley es muy importante y quedó la voz trans en ella. El no tener identidad es como ser indocumentada en tu propio país. No tienes garantía a la salud y a trabajo o vivienda dignos”, concluyó Diana. Para Santiago, activista, lo importante es ser feliz y estar en paz consigo mismo: “Luchen por sus sueños. Porque no venimos a esta vida a cumplir las expectativas de los demás, sino las propias”, comentó.

Para más información:

“Niñas y niños variantes de género”, de Edgardo Mendiel

1.- Morgana, 34 años Cantante “Desde chiquita, a los 4 o 5 años, me di cuenta de que algo no estaba correcto. Algo no estaba bien conmigo. No entendía qué hacía un pene entre mis piernas. Empecé a buscar qué me estaba pasando, a investigar. El cambio realmente lo hice hasta los 28 años; toda la vida fue sentirme incómoda, no saber cómo vivir. “En esos años sufrí mucho; fueron años de incomodidad, de no estar bien conmigo misma. De luchar contra mí misma y con los demás. Porque además viví mucho bullying, porque mi voz nunca cambió y siempre fui muy femenina. Eso en un niño de secundaria y prepa es terrible. Me hacían burla de todo tipo. “Lo que me salvó es que siempre me gustó cantar. A través del arte fue como pasé por todos esos años. He leído que mucha gente que pasa por todo esto llega al suicidio. Yo nunca lo pensé, pero era muy difícil. El arte me ayudó a salir victoriosa de todo ese proceso tan difícil. Empecé a cantar y a la gente le gustaba, dejaban de pensar: ‘Es raro’. para pensar: ‘¡Qué bonito canta!’ “Si bien, personalmente, creo que no debería de haber una ley –no tendrían que haber trabas para los que pasamos por la transexualidad-, estamos en una cultura muy complicada, en la que hay mucha ignorancia. Si de por sí para la gente que tiene en concordancia el sexo con lo legal es difícil encontrar trabajo, imagínate para nosotras. Es una traba extra. La ley va a ayudar mucho a la definición de cada quien. Hay chavas a las que no les importa llamarse Roberto o Saúl, pero a otras sí. Sobre todo por la sociedad. Estamos cansadas de que estén sobre nosotras, de que nos critiquen, de que nos hagan bullying. “Estoy ahora llevando mi trámite, espero concluir con mi papeleo pronto. He vivido instancia de discriminación en el trabajo. Una vez me contrataron en una estética, me dijeron que estaba muy bien para el trabajo. Cuando al día siguiente llegué con mis papeles, no se habían dado cuenta que era una mujer trans. Y me dijeron: ‘¿Cómo? ¿Este del IFE eres tú?’ Y que no me podían dar el trabajo porque el contador no lo iba a aceptar y que por la clientela… Yo creo que con la ley y finalmente con mi trámite estaré mucho mejor”.

2.- Santiago Liam García Corona, 24 años Activista transmasculino “La discriminación no la vivo en mi vida cotidiana porque la transición hace que pase desapercibido. No la vivo hasta que llego a un lugar y como soy muy bocón siempre digo: ‘¡Es que yo soy Trans!’ Cuando ya estuve seguro de lo que era, tenía 15 años. Durante muchos años me informé y socialmente, a esa edad, empecé la transición social. Mis papás todavía no sabían, pero yo me vestía como chico y me cambiaba el nombre. A los 21 fue cuando empecé mi transición hormonal. Le dije primero a mi mamá. “La primera película sobre el tema que vi fue Boys Don’t Cry y me pegó mucho. Tuve que meditar si eso era lo que quería después de ver la película. Me tomó mucho tiempo decir después de eso. Hoy hay muchos reportajes de personas trans, sobre todo provenientes de España, en donde te dicen que no todo termina en tragedia. También hay sonrisas. “Había muy poca información disponible en Internet en español. Pasé una depresión muy difícil que me duró como diez años y cuando ya estaba en las últimas, prendí la tele y vi un programa al que pedí que tocaran el tema de transexualidad. Ocho meses después hicieron el programa y fue un sexólogo de conductor y lo busqué en Facebook. Se encontró conmigo y me abrió el panorama y me guió”.

3.- Roshel, más de 40 y menos de 50 años Empresaria y actriz transgénero “Desde que uno nace diferente, uno vive la discriminación. Primero por tus hermanos, porque te perciben diferente. Yo fui el menor de siete hermanos. La mayor discriminación fue a nivel secundaria, donde te empiezan a tratar como diferente. Además del bullying que se da mucho en esa época. Cuando más adelante te manifiestas como mujer transgénero vives la discriminación con los compañeros de trabajo, los mismos jefes. Estudié publicidad y estaba como publicista en una empresa, pero tuve que dejarlo para poder manifestarme. Eran otras épocas, no existía el marco jurídico que ahora nos ampara. Había ciertas normas en la empresa y había que comportarse. “Para dar mi cambio estético, físico, psicológico y endocrinólogo tuve que dejar mi profesión y montar mi propia fuente de empleo que fue una estética. Como sabes las personas transgénero y transexuales, estamos obligadas a trabajar en estéticas, o como modistas, en un show o trabajo sexual. Y me incliné por la belleza; terminé haciendo una maestría en Cultura de belleza y montando mi propio negocio para poder ser yo. “Cada vez que tengo que renovar mi pasaporte tengo que explicar por qué soy transgénero, porque mi nombre es masculino y mi imagen femenina. Lo que me ha ayudado a sortear esas situaciones es que tomé un diplomado sobre la no discriminación en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Creo que mi carácter, de siempre estar echada para adelante, es lo que más me ha ayudado a salir adelante. “La Ley de Identidad de Género –con la que desde 2009 podíamos cambiar nuestro nombre de acuerdo a nuestra identidad sexo-genérica– ya está en funcionamiento, pero en ella es necesario hacer todo un juicio con peritajes. En septiembre se subió una adecuación en donde lo que se pide es hacer un trámite y no un juicio”.

4.- Gaby del Río, 47 años Estilista profesional, diseñadora de imagen y artista “La reforma a la Ley de Identidad de Género es necesaria, porque siempre faltan cosas. Siempre hay cosas que se pueden mejorar. Estamos luchando por que nos vean. Es importante que en las leyes se especifiquen ciertas cosas porque somos un grupo vulnerable. Entre las cosas que quieren quitar es lo del peritaje que es carísimo. Además de que es un proceso que dura mucho más de un año. “A mí me ha pasado que por el simple hecho de ver tu nombre y ver tu apariencia no lo creen. Y te empiezan a cuestionar. ¡Hasta con un médico! Ellos deberían tener conocimiento de estas cosas. Me paso con una doctora que veía su libreta y me veía. Hasta que me preguntó: “¿Y tú qué eres?” Me llamó mucho la atención que un médico fuera ignorante en esto. Si un médico está así, imagínate cómo está la sociedad en general. “Hoy me siento orgullosa de ser yo y de todo lo que he hecho. Mi nombre es Gabriel y sólo le voy a aumentar una letra. Voy a seguir siendo la misma persona, pero con una apariencia que siempre soñé tener. Me siento orgullosa de mi carrera, de mi vida, de mi trabajo, del amor que he sembrado, porque creo que todo eso regresa. Me siento una persona muy afortunada tengo una familia linda que me quiere, muy buenos amigos, mis fans y las personas que trabajan en la estética. Noche a noche en el bar donde trabajo te das cuenta de que van los mismos fans, gente que de la nada te quiere”.