Entrevista Con Ricardo Bucio Haciendo Visible Lo Invisible

Ricardo Bucio lleva 30 años trabajando por la misma causa, desde distintas trincheras. “Me di cuenta de que somos mucho más de lo que creemos que somos: estuve en contacto con personas indígenas, adolescentes en reclusión, personas con discapacidad y en todos ellos descubrí muchas cosas que no están en los medios o que no se dice en las escuelas, pero que son latentes, presentes y comunes. La discriminación tiene un efecto importante en la vida de las personas”, Por su experiencia y viviencias, quisimos hablar con él sobre las maneras en las que se puede luchar contra el insidioso mal de la discriminación.

DHFEST> ¿De qué manera un festival como dhfest contribuye a crear conciencia en la sociedad sobre los temas de discriminación?

RICARDO BUCIO> La discriminación se da en cada grupo social a través de estereotipos o prejuicios, pero se reproduce y permanece por medio de la invisibilidad. Al no darnos cuenta de su presencia o al no ayudar a que sus efectos sean evidentes, se favorece a normalizarla y a integrarla en la cultura. Uno de los antídotos más fuertes contra la discriminación es precisamente la visibilidad: al ser conscientes de los efectos del machismo, de la desventaja en que se encuentran las trabajadoras del hogar o de la casi nula accesibilidad para personas con discapacidad es cuando podemos hacer los cambios formales al respecto. Un festival como dhfest es indispensable: ayuda a hacer visibles estos temas.

DHFEST> ¿Nos puedes hablar sobre el Derecho a la diferencia que es el tema del festival este año?

RB> El Derecho a la diferencia es el reconocimiento a la realidad de la diversidad. Todas las personas somos distintas. No hay grupos mayoritarios o minorías que tengan, en particular, una sola característica. Todos tenemos una identidad cultural: un sexo, una nacionalidad, apariencia física distinta, creencias religiosas distintas. Es decir, el conjunto de expresiones y preferencias personales es múltiple. Aunque haya características mayoritarias, lo que priva en la humanidad es la diversidad. Tenemos derecho a ser como somos, y todos somos diferentes.

DHFEST> ¿Qué políticas y cambios se han propuesto desde Conapred?

RB> En Conapred ayudamos a hacer visible el problema, nos encargamos de medirlo para contrarrestar esa idea en torno a una supuesta homogeneidad con la que se ha construido nuestro país. Durante la segunda mitad del siglo pasado, por ejemplo, prevalecía la creencia de que éramos un país mayoritariamente católico, con una sola ideología política, dividido únicamente entre hombres y mujeres, donde no existía la diversidad sexual o la diversidad lingüística. Se consolidó una perspectiva de un México homogéneo, en la que el mestizaje nos unía a todos. Ahora, gracias a las distintas mediciones que hemos hecho, tenemos claro que hay un millón de personas que viven discapacidad visual, 500 mil que viven discapacidad auditiva, alrededor de 8% que viven diversidad sexual o que 20% de la población no es católica. De esta manera nos damos cuenta de que somos diversos, por lo tanto, tenemos que aprender a respetarnos, y aunque haya un marco legal que nos ayude a eso, es fundamental integrar este respeto en la sociedad, porque el no hacerlo tiene efectos desastrosos. Los adolescentes, por ejemplo, en muchos casos abandonan la escuela porque tienen necesidades económicas, pero también la dejan a raíz de las agresiones, el bullying, la exclusión, el clasismo o la homofobia.

DHFEST> ¿Cuál crees que sea el primer paso para sensibilizar a la sociedad?

RB> Poder vernos a nosotros mismos como víctimas de la discriminación es un paso importante. Cuando hacemos talleres con líderes vecinales o gente del mundo del espectáculo –personas con los perfiles más diversos–, hemos descubierto que nadie ha estado exento de una situación de discriminación.

DHFEST> ¿Has visto cambios positivos en los últimos 20 años?

RB> En la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México de 2010 –un año después de la legalización del matrimonio igualitario en la ciudad de México– preguntamos si la gente tenía motivos o no para impedir que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio, 68% dijo no tener motivos. Al preguntar si la gente estaba de acuerdo o no, el porcentaje se redujo a menos de la mitad, pero lo relevante aquí es que si nos podemos dar cuenta de que los otros tienen derecho a ejercer derechos, aunque no estemos de acuerdo, se está dando un cambio importante porque la sociedad empieza a reconocer su diversidad. Un asunto que sigue pendiente es que no nos reconocemos como iguales. Al preguntar si se justificaba que las trabajadoras del hogar comieran el alimento sobrante de la familia, 26% dijo que se justifica y 84% dijo que sucede frecuentemente. En el caso de los jóvenes preguntamos si se justificaba llamar a la policía al ver a un grupo de adolescentes reunidos en una esquina, 52% respondió que sí. Se trata de cosas que no aceptaríamos para nosotros, pero las aceptamos para los demás, porque sigue prevaleciendo la idea de que hay ciertos grupos que tienen más derecho a ejercer sus derechos.

DHFEST> ¿Qué películas relacionadas con el tema de discriminación te parecen relevantes?

RB> En Conapred tenemos un centro de documentación que cuenta con alrededor de 1,400 películas relacionadas con el tema. Entre mis favoritas está Kandahar (2001), un filme sensacional que retrata el sufrimiento de las mujeres afganas. Otra muy interesante es Agua (2005), sobre las mujeres viudas en la India. Se trata de una cinta muy impactante porque muestra una situación que continúa hoy día en aquel país. Mencionaría también Invictus (2009), que no sólo refleja la situación de discriminación racial de la que Mandela fue víctima en Sudáfrica, sino la postura que este líder tenía sobre la igualdad. Finalmente mencionaría Milk (2008), pues refleja nuestro derecho a lo más profundo como personas, que es el amor, y a vivir y relacionarnos como queramos.

DHFEST> ¿Cuál es el amigo más peligroso de la discriminación?

RB> La discriminación tiene dos grandes amigos: uno, que parece inofensivo, es la invisibilidad, y el otro es la dominación. Toda situación de discriminación supone dominación de unos grupos sociales sobre otros: el machismo refleja una situación de dominación de hombres sobre mujeres, y así en cada caso, desde la esclavitud hasta la trata de personas. Todas estas son situaciones que han llevado a grandes tragedias, como holocaustos o genocidios.

DHFEST> ¿Algún pensamiento final sobre la discriminación?

RB> El cine nos permite conocer los efectos de la discriminación y las posibilidades de cambio. Las películas nos muestran historias de vida, nos permiten ponerle rostro a la discriminación, conocer la vida de los pueblos y de las personas. Esa es su principal contribución a un cambio cultural, pues nos ayudan a ver que es inaceptable y que hay posibilidad de transformar esas situaciones que tienden a normalizarse en nuestro país.